Ediciones Hiperión

El Annus horribilis de Hiperión

slide2

El curso 2011-2012 ha sido para Ediciones Hiperión un auténtico annus horribilis, dicho con esa vieja expresión latina que recuperó hace algún tiempo la soberana británica.

En el edificio de la madrileña calle de Salustiano Olózaga, donde están instaladas nuestra editorial, nuestra librería y nuestros almacenes, hace años que habían ido apareciendo preocupantes grietas en paredes y techos, que los arquitectos municipales examinaban, fotografiaban y comprobaban con regularidad, hasta que llegaron a la conclusión de que el edificio corría serios riesgos y era urgente emprender obras de rehabilitación antes de que pudiera venirse abajo. 

Las obras del sótano fueron las primeras, y causaron pocos trastornos, pero para continuar con la planta baja, donde están nuestros locales, hubo que desalojar previamente la librería, los despachos y el almacén, empaquetar todo lo que contenían y mandarlo a una nave que alquilamos al efecto en Fuenlabrada. A partir de ese momento, los albañiles ocuparon el edificio y el caos se adueñó de nuestras actividades cotidianas. Descubiertos los viejos pilares y vigas de madera, se comprobó que las termitas y la humedad se habían ido extendiendo por la estructura y llegaban hasta el último piso, por lo que había que eliminar los elementos de madera dañados y sustituirlos por otros de hierro. Y efectivamente, a ello se han dedicado los operarios durante un año largo, impidiendo la apertura de la librería y dificultando la actividad de la editorial.
Y por si fuera poco, se cayó nuestra página en la red y hemos estado meses sin poder ser localizables tampoco por este medio, como habrán podido comprobar quienes nos buscaron.

La editorial, pese a todo, aguantó el cataclismo y, pese a las circunstancias adversas, aún logró publicar veinte nuevos títulos y reeditar unos cuantos agotados. Sin embargo, la falta de contacto con los lectores por el cierre de la librería y las carencias estructurales de la editorial, que apenas pudo ocuparse de los medios, han hecho que nuestros libros hayan sido bastante menos comentados por los críticos durante este periodo y que incluso hayan desaparecido de las listas de más vendidos, que se estrenaron hace años precisamente con un libro de Hiperión, el Cuaderno de Nueva York de José Hierro, que las encabezó durante muchos meses.

En fin, las obras han dado fin a finales de este verano de 2012, la librería se reabrirá en otoño, aunque con un carácter distinto del que tenía, y ya se están distribuyendo nuestras primeras novedades del nuevo curso, Abecedario ilustrado para monstruitos de Ángel Guache y Marta Serna, en Ajonjolí, y Fugitiva ciudad de Manuel Rico, premio "Miguel Hernández-Comunidad Valenciana", en poesía Hiperión.

Hemos vuelto a convocar también el Premio de Poesía Hiperión, que el año pasado, para colmo, quedó desierto, y tenemos títulos muy interesantes en preparación que irán apareciendo en este nuevo curso 2012-2013 que aun contando con la preocupante situación nacional e internacional, esperamos que sea para nosotros menos horribilis que el anterior. 

Esperamos poder recibir pronto a nuestros lectores en la librería Hiperión y reanudar nuestra actividad con la misma eficacia que en los treinta y siete años precedentes.

© 2012 Ediciones Hiperion S.L. Hiperión,Librería Literaria Distribuciones Hiperión

Subir Versión Escritorio